Tania, Sháar ha-Yijud ve-ha-Emuná · Sección 2
תַּנְיָא, שַׁעַר הַיִּחוּד וְהָאֱמוּנָה, סִימָן ב׳
וְהִנֵּה, מִכָּאן תְּשׁוּבַת הַמִּינִים וְגִילּוּי שׁוֹרֶשׁ טָעוּתָם, הַכּוֹפְרִים בְּהַשְׁגָּחָה פְרָטִית וּבְאוֹתוֹת וּמוֹפְתֵי הַתּוֹרָה, שֶׁטּוֹעִים בְּדִמְיוֹנָם הַכּוֹזֵב, שֶׁמְּדַמִין מַעֲשֵׂה ה׳ – ״עוֹשֵׂה שָׁמַיִם וָאָרֶץ״ לְמַעֲשֵׂה אֱנוֹשׁ וְתַחְבּוּלוֹתָיו, כִּי כַּאֲשֶׁר יָצָא לַצּוֹרֵף כְּלִי – שׁוּב אֵין הַכְּלִי צָרִיךְ לִידֵי הַצּוֹרֵף, כִּי אַף שֶׁיָּדָיו מְסוּלָּקוֹת הֵימֶנּוּ וְהוֹלֵךְ לוֹ בַּשּׁוּק – הַכְּלִי קַיָּים בְּתַבְנִיתוֹ וְצַלְמוֹ מַמָּשׁ כַּאֲשֶׁר יָצָא מִידֵי הַצּוֹרֵף, כָּךְ מְדַמִּין הַסְּכָלִים הָאֵלּוּ מַעֲשֵׂה שָׁמַיִם וָאָרֶץ.
Y de aquí se deduce la respuesta a los herejes y se revela la raíz de su error, a quienes niegan la providencia particular y los signos y prodigios de la Torá, y que yerran en su imaginación engañosa, pues comparan la obra del Eterno, «Hacedor de cielos y tierra», con la obra del hombre y sus artificios: cuando un recipiente sale de manos del orfebre, el recipiente ya no necesita de las manos del orfebre, pues aunque sus manos se hayan retirado de él y él se vaya por el mercado, el recipiente subsiste exactamente en su forma y figura tal como salió de manos del orfebre; así comparan estos necios la obra de los cielos y la tierra.
אַךְ ״טַח מֵרְאוֹת עֵינֵיהֶם״, הַהֶבְדֵּל הַגָּדוֹל שֶׁבֵּין מַעֲשֵׂה אֱנוֹשׁ וְתַחְבּוּלוֹתָיו, שֶׁהוּא יֵשׁ מִיֵּשׁ, רַק שֶׁמְּשַׁנֶּה הַצּוּרָה וְהַתְּמוּנָה מִתְּמוּנַת חֲתִיכַת כֶּסֶף לִתְמוּנַת כְּלִי, לְמַעֲשֵׂה שָׁמַיִם וָאָרֶץ, שֶׁהוּא יֵשׁ מֵאַיִן.
Pero «sus ojos están cubiertos de yeso para no ver» [Is 44:18]: la gran diferencia entre la obra del hombre y sus artificios, que es algo existente a partir de algo existente, solo que cambia la forma y la figura de la de un trozo de plata a la de un recipiente, y la obra de los cielos y la tierra, que es algo existente a partir de la nada.
וְהוּא פֶּלֶא גָּדוֹל יוֹתֵר מִקְּרִיעַת יַם סוּף עַל דֶּרֶךְ מָשָׁל, שֶׁ״הוֹלִיךְ ה׳ אֶת הַיָּם בְּרוּחַ קָדִים עַזָּה כָּל הַלַּיְלָה וַיִּבָּקְעוּ הַמָּיִם״, וְ״נִצְּבוּ כְמוֹ נֵד״ וּכְחוֹמָה וְאִילּוּ הִפְסִיק ה׳ אֶת הָרוּחַ כְּרֶגַע – הָיוּ הַמַּיִם חוֹזְרִים וְנִיגָּרִים בְּמוֹרָד כְּדַרְכָּם וְטִבְעָם, וְלֹא קָמוּ כְּחוֹמָה בְּלִי סָפֵק, אַף שֶׁהַטֶּבַע הַזֶּה בַּמַּיִם גַּם כֵּן נִבְרָא וּמְחוּדָּשׁ יֵשׁ מֵאַיִן, שֶׁהֲרֵי חוֹמַת אֲבָנִים נִצֶּבֶת מֵעַצְמָהּ בְּלִי רוּחַ, רַק שֶׁטֶּבַע הַמַּיִם אֵינוֹ כֵן.
Y es un prodigio mayor que la división del Mar Rojo, por vía de ejemplo, pues «el Eterno hizo retroceder el mar con un fuerte viento del este toda la noche, y las aguas se dividieron» [Éx 14:21] y «se alzaron como un montón» [Éx 15:8] y como un muro; y si el Eterno hubiera detenido el viento por un instante, las aguas habrían vuelto a fluir cuesta abajo según su manera y naturaleza, y sin duda no se habrían alzado como un muro, aunque esa naturaleza de las aguas también fue creada y producida como algo existente a partir de la nada, pues un muro de piedras se sostiene por sí mismo sin viento, solo que la naturaleza del agua no es así.✦
«Montón» (ned) en Éx 15:8: las aguas se alzaron como un dique o montón.
וְכָל שֶׁכֵּן וְקַל וָחוֹמֶר בִּבְרִיאַת יֵשׁ מֵאַיִן, שֶׁהִיא לְמַעְלָה מֵהַטֶּבַע, וְהַפְלֵא וָפֶלֶא יוֹתֵר מִקְּרִיעַת יַם סוּף, עַל אַחַת כַּמָּה וְכַמָּה שֶׁבְּהִסְתַּלְּקוּת כֹּחַ הַבּוֹרֵא מִן הַנִּבְרָא חַס וְשָׁלוֹם – יָשׁוּב הַנִּבְרָא לְאַיִן וָאֶפֶס מַמָּשׁ. אֶלָּא צָרִיךְ לִהְיוֹת כֹּחַ הַפּוֹעֵל בַּנִּפְעָל תָּמִיד, לְהַחֲיוֹתוֹ וּלְקַיְּימוֹ. וְהֵן הֵן בְּחִינוֹת אוֹתִיּוֹת הַדִּבּוּר מֵעֲשָׂרָה מַאֲמָרוֹת שֶׁבָּהֶם נִבְרְאוּ.
Con mayor razón y por vía de lo leve a lo grave, en la creación de algo existente a partir de la nada, que está por encima de la naturaleza y es más maravilloso y prodigioso que la división del Mar Rojo, cuánto más si el poder del Creador se retirara de lo creado (¡que Dios nos libre!), lo creado volvería a ser literalmente nada y vacío. Antes bien, es necesario que el poder del agente esté siempre en lo producido, para darle vida y mantenerlo. Y esas son precisamente las letras del habla de los diez dichos con las que fueron creados.
וְעַל זֶה נֶאֱמַר: ״וְאַתָּה מְחַיֶּה אֶת כּוּלָּם״ – אַל תִּקְרֵי ״מְחַיֶּה״, אֶלָּא ״מְהַוֶּה״, דְּהַיְינוּ, יֵשׁ מֵאַיִן, וְ״אַתָּה״ – הֵן בְּחִינוֹת הָאוֹתִיּוֹת מֵאַלֶ״ף וְעַד תָּי״ו, וְהַהֵ״א – הִיא ה׳ מוֹצָאוֹת הַפֶּה, מְקוֹר הָאוֹתִיּוֹת. וְהֵן הֵן בְּחִינוֹת אוֹתִיּוֹת הַדִּבּוּר מֵעֲשָׂרָה מַאֲמָרוֹת שֶׁבָּהֶם נִבְרְאוּ.
Y de esto se dijo: «Y Tú das vida a todos ellos» [Neh 9:6]: no leas «das vida» (mejayé) sino «haces existir» (mehavé), es decir, algo existente a partir de la nada; y «Tú» (atá) alude a las letras desde álef hasta tav, y la hei [de atá] son los cinco puntos de articulación de la boca, fuente de las letras. Y esas son precisamente las letras del habla de los diez dichos con las que fueron creados.✦
Juego de palabras: mejayé («das vida») y mehavé («haces existir, haces ser») se escriben casi igual en hebreo no vocalizado. El nombre atá (אתה, «Tú») contiene álef, tav y hei; la hei se asocia a los cinco puntos de articulación.
וְאַף שֶׁאֵין לוֹ דְּמוּת הַגּוּף – הֲרֵי מִקְרָא מָלֵא דִּבֶּר הַכָּתוּב: ״וַיְדַבֵּר ה׳״, ״וַיֹּאמֶר ה׳״, וְהִיא בְּחִינַת הִתְגַּלּוּת הַכ״ב אוֹתִיּוֹת עֶלְיוֹנוֹת לַנְּבִיאִים, וּמִתְלַבְּשׁוֹת בְּשִׂכְלָם וְהַשָּׂגָתָם בְּמַרְאֵה הַנְּבוּאָה, וְגַם בְּמַחֲשַׁבְתָּם וְדִיבּוּרָם, כְּמוֹ שֶׁכָּתוּב: ״רוּחַ ה׳ דִּבֶּר בִּי, וּמִלָּתוֹ עַל לְשׁוֹנִי״, וּכְמוֹ שֶׁאָמַר הָאֲרִ״י זִכְרוֹנוֹ לִבְרָכָה [בְּשַׁעַר הַנְּבוּאָה].
Y aunque Él no tiene semejanza de cuerpo, el Escrito dice expresamente: «Y habló el Eterno», «Y dijo el Eterno»; y ello es el nivel de la revelación de las veintidós letras superiores a los profetas, que se revisten en su intelecto y su comprensión en la visión profética, y también en su pensamiento y su habla, como está escrito: «El espíritu del Eterno habló por mí, y su palabra está sobre mi lengua» [2 Sm 23:2], y como dijo el Arí, de bendita memoria [en la Puerta de la Profecía].
וּכְעֵין זֶה הִיא הִתְלַבְּשׁוּת הָאוֹתִיּוֹת בַּבְּרוּאִים, כְּדִכְתִיב: ״בִּדְבַר ה׳ שָׁמַיִם נַעֲשׂוּ, וּבְרוּחַ פִּיו כָּל צְבָאָם״, רַק, שֶׁהִיא עַל יְדֵי הִשְׁתַּלְשְׁלוּת רַבּוֹת וַעֲצוּמוֹת, עַד שֶׁיּוֹרְדוֹת לַעֲשִׂיָּה גוּפָנִית, מַה שֶּׁאֵין כֵּן הַשָּׂגַת הַנְּבִיאִים, הִיא בַּאֲצִילוּת הַמִּתְלַבֶּשֶׁת בְּעוֹלַם הַבְּרִיאָה:
Y de modo semejante es el revestimiento de las letras en las criaturas, como está escrito: «Por la palabra del Eterno fueron hechos los cielos, y por el aliento de Su boca todo su ejército» [Sal 33:6], solo que es mediante muchas y poderosas cadenas de descenso, hasta que bajan a la acción corpórea; a diferencia de la comprensión de los profetas, que es de la Emanación (Atsilut) revestida en el mundo de la Creación (Beriá).✦
Atsilut (Emanación) y Beriá (Creación) son los dos primeros de los cuatro mundos de la cábala.
Fuente del texto original: Texto hebreo (corpus digital de Sefaria, Sefaria-Export): Kéter Shem Tov según «Keter Shem Tov, Zalkevo 1794-5»; Tzavaat ha-Rivash según «Warsaw, 1913»; Maguid Devarav le-Yaakov según «Koretz, 1781»; Tzetel Katán según «Noam Elimelech, Lvov, 1788»; Kedushat Leví según «Munkatch 1939»: dominio público. Tania según la edición de Kehot Publication Society, licencia CC BY-NC (uso no comercial, con atribución); en el Tania se han suprimido las marcas del ciclo de estudio diario. Traducción española y notas: Biblioteca Conciencia Activa, Edición 2.0 (2026).