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Cristianismo · Imitación de Cristo

Libro III, 11 · Que los deseos del corazón se han de examinar y moderar

Quod desideria cordis examinanda sunt et moderanda

1

Fili, oportet te adhuc multa discere, quæ necdum bene didicisti. Quæ sunt hæc, Domine? ut desiderium tuum ponas totaliter secundum beneplacitum meum, et tui ipsius amator non sis: sed meæ voluntatis cupidus amator et æmulator. Desideria te sæpe accendunt, et vehementer impellunt; sed considera an propter meum, an propter honorem tuum vel commodum magis movearis. Si ego sum in causa, bene contentus eris quomodocumque ordinavero. Si autem de proprio quæstu aliquid latet, ecce hoc est quod te impedit et gravat.

Hijo, aún te conviene aprender muchas cosas que todavía no has aprendido bien. —¿Cuáles son, Señor? —Que pongas tu deseo totalmente conforme a mi beneplácito, y que no seas amante de ti mismo, sino amante deseoso y celoso de mi voluntad. Los deseos te encienden a menudo y te impulsan con vehemencia; pero considera si te mueves más por la mía [honra], o por tu honra o provecho. Si yo soy la causa, quedarás bien contento de cualquier modo que yo lo disponga; pero si se esconde algo de propio interés, he aquí que eso es lo que te estorba y te agobia.

2

Cave ergo ne nimium innitaris super desiderio præconcepto, me non consulto, ne forte postea pæniteat et displiceat quod primo placuit, et quasi pro meliore zelasti. Non enim omnis affectio, quæ videtur bona, statim est sequenda: sed neque omnis contraria affectio ad primum fugienda. Expedit interdum refrænatione uti, etiam in bonis studiis et desideriis, ne per importunitatem mentis distractionem incurras, ne aliis per indisciplinationem scandalum generes, vel etiam per resistentiam aliorum subito turberis et corruas.

Guárdate, pues, de apoyarte demasiado en el deseo que concebiste sin consultarme, no sea que después te arrepientas o te desagrade lo que primero te agradó y por lo que te afanaste como por lo mejor. Porque no todo afecto que parece bueno se ha de seguir en seguida, ni todo afecto contrario se ha de huir a la primera. Conviene a veces usar de freno, aun en los buenos ejercicios y deseos, para que por la importunidad no incurras en distracción de la mente, ni causes escándalo a otros por falta de disciplina, o te turbes también de repente y caigas por la resistencia de los demás.

3

Interdum vero oportet violentia uti, et viriliter appetitui sensitivo contraire, nec advertere quid velit caro, et quid non velit; sed hoc magis fatagere ut subjecta sit etiam nolens spiritui, et tamdiu castigari debet et cogi servituti subesse, donec parata sit ad omnia, paucisque contentari discat, et simplicibus delectari nec contra aliquod inconveniens murmurare.

Pero a veces conviene usar de violencia y contrariar varonilmente el apetito sensitivo, y no atender a lo que quiere o no quiere la carne, sino afanarse más bien para que esté sujeta, aun contra su voluntad, al espíritu. Y tanto tiempo debe ser castigada y forzada a someterse a la servidumbre, hasta que esté dispuesta para todo, y aprenda a contentarse con poco y a deleitarse en lo sencillo, y no murmure contra ninguna incomodidad.

Fuente del texto original: Texto latino: The Latin Library (thelatinlibrary.com), marcado como dominio público; se han corregido sus erratas evidentes, y donde a esta edición le faltan palabras se traduce lo que dice.