Libro III, 33 · De la inconstancia del corazón y de la intención final que se ha de dirigir a Dios
De instabilitate cordis et de intentione finali ad Deum habenda
Fili, noli credere affectui tuo, qui nunc est: cito mutabitur in aliud. Quamdiu nam vixeris, mutabilitati subjectus eris, etiam nolens: ut modo lætus, modo tristis, modo pacatus, modo turbatus, nunc devotus, nunc indevotus, nunc studiosus, nunc acidiosus, nunc gravis, nunc levis inveniaris. Sed stat super hæc mutabilia sapiens et bene doctus in spiritu, non attendens quid in se sentiat nec qua parte flat ventus instabilitatis, sed ut tota intentio mentis ejus ad debitum et ad optimum proficiat finem. Nam sic poterit unus et idem inconcussus manere, simplici intentionis oculo per tot varios eventus ad me imprætermisse directo.
Hijo, no te fíes de tu afecto de ahora: pronto se mudará en otro. Mientras vivas estarás sujeto a mudanza, aun sin quererlo, de modo que te hallarás ora alegre, ora triste; ora en paz, ora turbado; ahora devoto, ahora sin devoción; ahora diligente, ahora con acedia; ahora grave, ahora ligero. Pero el sabio y bien instruido en el espíritu se mantiene por encima de estas cosas mudables, sin atender a lo que siente en sí ni de qué parte sopla el viento de la inestabilidad, sino a que toda la intención de su mente avance hacia el fin debido y óptimo. Porque así podrá permanecer uno y el mismo, inconmovible, con el ojo sencillo de la intención dirigido a mí sin cesar a través de tantos y tan variados sucesos.✦
Acedia: tedio, desgana y pereza en las cosas espirituales.
Quanto autem purior fuerit intentionis oculus, tanto constantius inter diversas itur procellas. Sed multis caligat oculus puræ intentionis. Respicit enim cito in aliquod delectabile quod occurrit et raro totus quis liber invenitur a nævo propriæ inquisitionis. Sic Judæi olim venerunt Bethaniam ad Martham et Mariam, non propter Jesum tantum, sed ut Lazarum viderent. Mundandus est ergo intentionis oculus, ut sit simplex et rectus atque ultra omnia varia media ad me dirigendus.
Cuanto más puro sea el ojo de la intención, con tanta mayor constancia se camina entre las diversas tempestades. Pero en muchos se oscurece el ojo de la intención pura, porque pronto se vuelve a mirar alguna cosa deleitable que se le presenta, y rara vez se halla alguno del todo libre de la mancha de buscarse a sí mismo. Así los judíos vinieron antaño a Betania, a Marta y María, no solo por Jesús, sino para ver a Lázaro. Se ha de purificar, pues, el ojo de la intención, para que sea sencillo y recto, y se ha de dirigir a mí por encima de todos los diversos medios.✦
Jn 12,9.
Fuente del texto original: Texto latino: The Latin Library (thelatinlibrary.com), marcado como dominio público; se han corregido sus erratas evidentes, y donde a esta edición le faltan palabras se traduce lo que dice.