Libro IV, 3 · Que es provechoso comulgar con frecuencia
Quod utile est sæpe communicare.
Ecce ego venio ad te, Domine, ut bene mihi sit ex munere tuo et lætificer in convivio tuo, quod parasti in dulcedine tua pauperi, Deus. Ecce in te est totum quod desiderare possum et debeo. Tu salus mea et redemtio, spes et fortitudo, decus et gloria. Lætifica ergo hodie animam famuli tui, quoniam ad te, Domine Jesu Christe, animam meam levavi. Desidero te nunc devote et reverenter suscipere, cupio te in domum meam introducere, quatenus cum Zachæo merear a te benedici ac inter filios Abrahæ computari. Anima mea et corpus meum te concupiscit, cor meum tecum uniri desiderat.
Mira, Señor: vengo a ti para que me vaya bien con tu don y me alegre en tu banquete, que en tu dulzura preparaste, oh Dios, para el pobre. Mira: en ti está todo lo que puedo y debo desear. Tú eres mi salvación y mi redención, mi esperanza y mi fortaleza, mi honra y mi gloria. Alegra, pues, hoy el alma de tu siervo, porque a ti, Señor Jesucristo, he levantado mi alma. Deseo ahora recibirte con devoción y reverencia; anhelo introducirte en mi casa, para merecer, como Zaqueo, ser bendecido por ti y contado entre los hijos de Abrahán. Mi alma y mi cuerpo te desean; mi corazón anhela unirse contigo.✦
Sal 68,11; 86,4.
Lc 19,1-10: Jesús se hospeda en casa de Zaqueo y dice: «También este es hijo de Abrahán».
Trade te mihi, et sufficit: nam præter te nulla consolatio valet, sine te esse nequeo et sine visitatione tua vivere non valeo. Ideoque oportet me frequenter ad te accedere, et in remedium salutis meæ recipere, ne forte deficiam in via, si fuero cælesti fraudatus alimonia. Sic enim tu, misericordissime Jesu, prædicans populis, et varios sanans languores, aliquando dixisti: Nolo eos dimittere jejunos in domum suam, ne deficiant in via. Age igitur hoc modo mecum, qui te pro fidelium consolatione in Sacramento reliquisti. Tu es enim refectio suavis animæ, et qui te digne manducaverit, particeps et hæres erit æternæ gloriæ.
Entrégate a mí, y basta; porque fuera de ti ningún consuelo vale. Sin ti no puedo ser, y sin tu visita no puedo vivir. Por eso me conviene acercarme a ti con frecuencia y recibirte como remedio de mi salvación, no sea que desfallezca en el camino si me veo privado del alimento celestial. Pues así lo dijiste tú una vez, misericordiosísimo Jesús, cuando predicabas a las gentes y curabas diversas dolencias: «No quiero despedirlos en ayunas a sus casas, no sea que desfallezcan en el camino». Haz, pues, de este modo conmigo, tú que te quedaste en el Sacramento para consuelo de los fieles. Porque tú eres el suave alimento del alma, y quien te coma dignamente será partícipe y heredero de la gloria eterna.✦
Mt 15,32; Mc 8,3.
Necessarium quidem mihi est, qui tam sæpe labor et pecco, tam cito torpesco et deficio, ut per frequentes orationes et confessiones, ac sacram tui Corporis perceptionem me renovem, mundem et accendam, ne forte diutius abstinendo a sancto proposito defluam. Proni enim sunt sensus hominis ad malum ab adolescentia sua, et nisi succurrat divina medicina, labitur homo plus ad pejora. Retrahit ergo sancta Communio a malo, et confortat in bono. Si enim modo tam sæpe negligens sum et tepidus, quando communico aut celebro, quid fieret si medelam non sumerem et tam grande juvamen non quærerem? Et licet omni die non aptus, et ad celebrandum bene dispositus, dabo tamen operam congruis temporibus divina percipere mysteria, ac tantæ gratiæ participem me exhibere vel præbere. Nam hæc est una principalis fidelis animæ consolatio, quamdiu peregrinatur ad te in mortali corpore, ut sit sæpius memor Dei sui, dilectum suum devota suscipiat mente.
Me es en verdad necesario a mí, que tan a menudo caigo y peco, que tan pronto me entorpezco y desfallezco, renovarme, purificarme y encenderme por medio de frecuentes oraciones y confesiones y de la sagrada recepción de tu Cuerpo, no sea que, absteniéndome por mucho tiempo, me aparte de mi santo propósito. Porque los sentidos del hombre están inclinados al mal desde su juventud, y si no le socorre la medicina divina, el hombre se desliza cada vez más hacia lo peor. La sagrada Comunión, pues, retrae del mal y fortalece en el bien. Si ahora soy tantas veces negligente y tibio cuando comulgo o celebro, ¿qué sería si no tomara esta medicina y no buscara tan grande ayuda? Y aunque no esté cada día preparado ni bien dispuesto para celebrar, procuraré, sin embargo, recibir los divinos misterios en los tiempos convenientes y hacerme partícipe de tan grande gracia. Porque este es el principal consuelo del alma fiel mientras peregrina hacia ti en el cuerpo mortal: acordarse a menudo de su Dios y recibir con alma devota a su Amado.✦
Gn 8,21; 2 Co 5,6.
O, mira circa nos tuæ pietatis dignatio: quod tu, Domine Deus, creator et vivificator omnium spirituum, ad pauperculam dignaris venire animam, et cum tota divinitate tua ac humanitate ejus impinguare esuriem. O, felix mens, et beata anima, quæ te, Dominum Deum suum, meretur devote suscipere, et in tua susceptione spirituali gaudio repleri. O, quam magnum suscipit Dominum, quam dilectum inducit hospitem, quam jucundum recipit socium quam fidelem acceptat amicum, quam speciosum, et nobilem amplectitur sponsum, præ omnibus dilectis, et super omnia desiderabilia amandum. Sileant a facie tua, dulcissime dilecte meus, cælum et terra, et omnis ornatus eorum, quoniam quidquid habent laudis et decoris, ex dignatione tuæ est largitatis, nec ad decorem tui pervenient nominis, cujus sapientiæ non est numerus.
¡Oh admirable condescendencia de tu piedad para con nosotros: que tú, Señor Dios, Creador y vivificador de todos los espíritus, te dignes venir a una pobrecilla alma y saciar su hambre con toda tu divinidad y humanidad! ¡Oh dichosa mente y alma bienaventurada, que merece recibirte con devoción a ti, su Señor Dios, y llenarse de gozo espiritual al recibirte! ¡Oh, qué gran Señor recibe, qué amado huésped hospeda, qué grato compañero acoge, qué fiel amigo acepta, qué hermoso y noble esposo abraza, digno de ser amado más que todos los amados y por encima de todo lo deseable! Callen ante tu rostro, dulcísimo Amado mío, el cielo y la tierra y todo su ornato, porque cuanto tienen de alabanza y de hermosura lo han recibido de tu generosa condescendencia, y no llegarán a igualar la hermosura de tu nombre, cuya sabiduría no tiene medida.✦
Sal 147,5.
Fuente del texto original: Texto latino: The Latin Library (thelatinlibrary.com), marcado como dominio público; se han corregido sus erratas evidentes, y donde a esta edición le faltan palabras se traduce lo que dice.