Libro IV, 5 · De la dignidad del Sacramento y del estado sacerdotal
De dignitate Sacramenti, et statu Sacerdotali.
Si haberes angelicam puritatem, et sancti Johannis Baptistæ sanctitatem, non esses dignus hoc Sacramentum accipere nec tractare. Non hoc meritis debetur hominum, quod homo consecret et tractet Christi sacramentum et sumat in cibum panem Angelorum. Grande mysterium et magna dignitas Sacerdotum, quibus datum est, quod Angelis non est concessum. Soli namque Sacerdotes in Ecclesia rite ordinati potestatem habent celebrandi et Corpus Christi consecrandi. Sacerdos quidem minister Dei est, utens verbo Dei per jussionem et institutionem Dei. Deus autem ibi est principalis auctor, et invisibilis operator, cui subest omne quod voluerit, et paret omne quod jusserit.
Aunque tuvieras la pureza de un ángel y la santidad de san Juan Bautista, no serías digno de recibir ni de tocar este Sacramento. No se debe a los méritos de los hombres que el hombre consagre y toque el Sacramento de Cristo y tome como alimento el pan de los ángeles. Grande es el misterio y grande la dignidad de los sacerdotes, a quienes se ha dado lo que no se ha concedido a los ángeles. Porque solo los sacerdotes debidamente ordenados en la Iglesia tienen potestad de celebrar y de consagrar el Cuerpo de Cristo. El sacerdote es, en efecto, ministro de Dios, que usa la palabra de Dios por mandato e institución de Dios; pero Dios es allí el autor principal y el obrero invisible, a quien está sujeto todo lo que quiere y obedece todo lo que manda.
Plus ergo credere debes Deo omnipotenti in hoc excellentissimo Sacramento, quam proprio sensui aut alteri signo visibili. Ideoque cum timore et reverentia ad hoc opus est accedendum. Attende igitur et vide cujus ministerium tibi traditum est per impositionem manus Episcopi. Ecce Sacerdos factus es, et ad celebrandum consecratus: vide nunc ut fideliter et devote in suo tempore Deo sacrificium offeras, et teipsum irreprehensibilem exhibeas. Non alleviasti onus tuum, sed arctiori jam alligatus es vinculo disciplinæ, et ad majorem teneris perfectionem sanctitatis. Sacerdos debet esse omnibus virtutibus ornatus, et aliis bonæ vitæ exemplum præbere. Ejus conversatio non cum popularibus hominibus, sed cum Angelis in cælo, aut cum perfectis viris in terra.
Debes, pues, creer más a Dios omnipotente en este excelentísimo Sacramento que a tus propios sentidos o a cualquier otra señal visible. Por eso hay que acercarse a esta obra con temor y reverencia. Atiende, pues, y mira de quién es el ministerio que se te ha confiado por la imposición de las manos del obispo. Mira: has sido hecho sacerdote y consagrado para celebrar; procura ahora ofrecer a Dios el sacrificio fiel y devotamente a su tiempo, y mostrarte irreprensible. No has aligerado tu carga, sino que ahora estás atado con un vínculo más estrecho de disciplina y obligado a una mayor perfección de santidad. El sacerdote debe estar adornado de todas las virtudes y dar a los demás ejemplo de buena vida. Su trato no ha de ser con la gente común, sino con los ángeles en el cielo o con los varones perfectos en la tierra.✦
1 Tm 4,14; Flp 3,20.
Sacerdos sacris vestibus indutus Christi vices gerit, ut Deum pro se et pro omni populo suo suppliciter et humiliter roget: habet ante se et post se Dominicæ Crucis signum ad memorandam jugiter Christi passionem. Ante se Crucem in casula portat, ut Christi vestigia diligenter inspiciat, et sequi frequenter studeat. Post se cruce signatus est, ut adversa quælibet illata ab aliis clementer pro Deo toleret. Ante se Crucem gerit, ut propria peccata lugeat; post se, ut aliorum etiam commissa per compassionem defleat, et se medium inter Deum et peccatorem constitutum esse sciat, nec ab oratione, nec ab oblatione sancta torpescat, donec gratiam et misericordiam impetrare mereatur. Quando Sacerdos celebrat, honorat Deum, Angelos lætificat, Ecclesiam ædificat, vivos adjuvat, defunctis requiem præstat, et sese omnium bonorum participem efficit.
El sacerdote, revestido de las vestiduras sagradas, hace las veces de Cristo, para rogar a Dios humilde y suplicante por sí y por todo el pueblo. Lleva delante y detrás de sí la señal de la cruz del Señor, para recordar continuamente la pasión de Cristo. Lleva la cruz delante, en la casulla, para que mire con atención las huellas de Cristo y se esfuerce con frecuencia en seguirlas. Detrás está marcado con la cruz, para que tolere con mansedumbre por Dios cualquier adversidad que otros le causen. Lleva la cruz delante para llorar sus propios pecados; detrás, para llorar también por compasión los ajenos, y para que sepa que está puesto como mediador entre Dios y el pecador, y no desfallezca en la oración ni en la santa oblación hasta que merezca alcanzar gracia y misericordia. Cuando el sacerdote celebra, honra a Dios, alegra a los ángeles, edifica a la Iglesia, ayuda a los vivos, da descanso a los difuntos y se hace partícipe de todos los bienes.✦
Casulla: vestidura exterior que el sacerdote lleva en la misa; en tiempos del autor solía tener bordada una cruz por delante y por detrás.
1 P 2,21.
Fuente del texto original: Texto latino: The Latin Library (thelatinlibrary.com), marcado como dominio público; se han corregido sus erratas evidentes, y donde a esta edición le faltan palabras se traduce lo que dice.