Jeremías 3
יִרְמְיָהוּ ג׳
לֵאמֹ֡ר הֵ֣ן יְשַׁלַּ֣ח אִ֣ישׁ אֶת־אִשְׁתּוֹ֩ וְהָלְכָ֨ה מֵאִתּ֜וֹ וְהָיְתָ֣ה לְאִישׁ־אַחֵ֗ר הֲיָשׁ֤וּב אֵלֶ֨יהָ֙ ע֔וֹד הֲל֛וֹא חָנ֥וֹף תֶּחֱנַ֖ף הָאָ֣רֶץ הַהִ֑יא וְאַ֗תְּ זָנִית֙ רֵעִ֣ים רַבִּ֔ים וְשׁ֥וֹב אֵלַ֖י נְאֻם־יְהֹוָֽה׃
Diciendo: Si un hombre despide a su mujer y ella se va de su lado y llega a ser de otro hombre, ¿volverá él a ella otra vez? ¿No quedaría esa tierra del todo contaminada? Y tú te has prostituido con muchos amantes, ¡pero vuelve a mí! —oráculo del Eterno—.✦
El versículo comienza con «diciendo» (heb. lemor), que enlaza con el discurso anterior.
שְׂאִֽי־עֵינַ֨יִךְ עַל־שְׁפָיִ֜ם וּרְאִ֗י אֵיפֹה֙ לֹ֣א שגלת [קרי: שֻׁכַּ֔בְתְּ] עַל־דְּרָכִים֙ יָשַׁ֣בְתְּ לָהֶ֔ם כַּעֲרָבִ֖י בַּמִּדְבָּ֑ר וַתַּחֲנִ֣יפִי אֶ֔רֶץ בִּזְנוּתַ֖יִךְ וּבְרָעָתֵֽךְ׃
Alza tus ojos a las colinas desnudas y mira: ¿dónde no has sido violada? En los caminos te sentabas para ellos, como el árabe en el desierto; y contaminaste la tierra con tus prostituciones y tu maldad.✦
El texto escrito (ketiv) tiene otra forma verbal; se traduce el qeré [קרי: שֻׁכַּבְתְּ], «has sido tendida (violada)».
וַיִּמָּנְע֣וּ רְבִבִ֔ים וּמַלְק֖וֹשׁ ל֣וֹא הָיָ֑ה וּמֵ֨צַח אִשָּׁ֤ה זוֹנָה֙ הָ֣יָה לָ֔ךְ מֵאַ֖נְתְּ הִכָּלֵֽם׃
Por eso se retuvieron las lluvias y no hubo lluvia tardía; pero tuviste frente de mujer prostituta, te negaste a avergonzarte.
הֲל֣וֹא מֵעַ֔תָּה קראתי [קרי: קָרָ֥את] לִ֖י אָבִ֑י אַלּ֥וּף נְעֻרַ֖י אָֽתָּה׃
¿No es cierto que desde ahora me llamas: Padre mío, amigo de mi juventud eres tú?✦
Se traduce el qeré [קרי: קָרָאת], «llamas».
הֲיִנְטֹ֣ר לְעוֹלָ֔ם אִם־יִשְׁמֹ֖ר לָנֶ֑צַח הִנֵּ֥ה דברתי [קרי: דִבַּ֛רְתְּ] וַתַּעֲשִׂ֥י הָרָע֖וֹת וַתּוּכָֽל׃ פ
¿Guardará rencor para siempre? ¿Lo mantendrá hasta el fin? He aquí que has hablado así, pero has hecho las maldades y has podido más.✦
Se traduce el qeré [קרי: דִבַּרְתְּ], «hablaste» en femenino. La última frase, literalmente «y pudiste», es de sentido discutido.
וַיֹּ֨אמֶר יְהוָ֜ה אֵלַ֗י בִּימֵי֙ יֹאשִׁיָּ֣הוּ הַמֶּ֔לֶךְ הֲֽרָאִ֔יתָ אֲשֶׁ֥ר עָשְׂתָ֖ה מְשֻׁבָ֣ה יִשְׂרָאֵ֑ל הֹלְכָ֨ה הִ֜יא עַל־כָּל־הַ֣ר גָּבֹ֗הַּ וְאֶל־תַּ֛חַת כָּל־עֵ֥ץ רַעֲנָ֖ן וַתִּזְנִי־שָֽׁם׃
Y el Eterno me dijo en los días del rey Josías: ¿Has visto lo que hizo la apóstata Israel? Se fue sobre todo monte alto y bajo todo árbol frondoso, y allí se prostituyó.✦
Heb. meshuvá, «apóstata, infiel» (también «la que se vuelve»); juega con el verbo shuv, «volver», que se repite en este pasaje.
וָאֹמַ֗ר אַחֲרֵ֨י עֲשׂוֹתָ֧הּ אֶת־כָּל־אֵ֛לֶּה אֵלַ֥י תָּשׁ֖וּב וְלֹא־שָׁ֑בָה ותראה [קרי: וַתֵּ֛רֶא] בָּגוֹדָ֥ה אֲחוֹתָ֖הּ יְהוּדָֽה׃
Y dije: Después de hacer todo esto, volverá a mí; pero no volvió. Y la vio su hermana, la traidora Judá.✦
Se traduce el qeré [קרי: וַתֵּרֶא].
וָאֵ֗רֶא כִּ֤י עַל־כָּל־אֹדוֹת֙ אֲשֶׁ֤ר נִֽאֲפָה֙ מְשֻׁבָ֣ה יִשְׂרָאֵ֔ל שִׁלַּחְתִּ֕יהָ וָאֶתֵּ֛ן אֶת־סֵ֥פֶר כְּרִיתֻתֶ֖יהָ אֵלֶ֑יהָ וְלֹ֨א יָֽרְאָ֜ה בֹּֽגֵדָ֤ה יְהוּדָה֙ אֲחוֹתָ֔הּ וַתֵּ֖לֶךְ וַתִּ֥זֶן גַּם־הִֽיא׃
Y vi que, por todo aquello en que la apóstata Israel cometió adulterio, la despedí y le di su acta de divorcio; pero su hermana, la traidora Judá, no temió, sino que fue y se prostituyó también ella.
וְהָיָה֙ מִקֹּ֣ל זְנוּתָ֔הּ וַתֶּחֱנַ֖ף אֶת־הָאָ֑רֶץ וַתִּנְאַ֥ף אֶת־הָאֶ֖בֶן וְאֶת־הָעֵֽץ׃
Y sucedió que, por la ligereza de su prostitución, contaminó la tierra y cometió adulterio con la piedra y con el madero.
וְגַם־בְּכָל־זֹ֗את לֹא־שָׁ֨בָה אֵלַ֜י בָּגוֹדָ֧ה אֲחוֹתָ֛הּ יְהוּדָ֖ה בְּכָל־לִבָּ֑הּ כִּ֥י אִם־בְּשֶׁ֖קֶר נְאֻם־יְהוָֽה׃ פ
Y aun con todo esto, su hermana, la traidora Judá, no volvió a mí con todo su corazón, sino con falsedad —oráculo del Eterno—.
וַיֹּ֤אמֶר יְהוָה֙ אֵלַ֔י צִדְּקָ֥ה נַפְשָׁ֖הּ מְשֻׁבָ֣ה יִשְׂרָאֵ֑ל מִבֹּגֵדָ֖ה יְהוּדָֽה׃
Y el Eterno me dijo: La apóstata Israel se ha mostrado más justa que la traidora Judá.
הָלֹ֡ךְ וְקָֽרָאתָ֩ אֶת־הַדְּבָרִ֨ים הָאֵ֜לֶּה צָפ֗וֹנָה וְ֠אָמַרְתָּ שׁ֣וּבָה מְשֻׁבָ֤ה יִשְׂרָאֵל֙ נְאֻם־יְהוָ֔ה לֽוֹא־אַפִּ֥יל פָּנַ֖י בָּכֶ֑ם כִּֽי־חָסִ֤יד אֲנִי֙ נְאֻם־יְהוָ֔ה לֹ֥א אֶטּ֖וֹר לְעוֹלָֽם׃
Ve y proclama estas palabras hacia el norte, y di: Vuelve, apóstata Israel —oráculo del Eterno—; no haré caer mi rostro sobre ustedes, porque soy bondadoso —oráculo del Eterno—, no guardo rencor para siempre.
אַ֚ךְ דְּעִ֣י עֲוֺנֵ֔ךְ כִּ֛י בַּיהוָ֥ה אֱלֹהַ֖יִךְ פָּשָׁ֑עַתְּ וַתְּפַזְּרִ֨י אֶת־דְּרָכַ֜יִךְ לַזָּרִ֗ים תַּ֚חַת כָּל־עֵ֣ץ רַעֲנָ֔ן וּבְקוֹלִ֥י לֹא־שְׁמַעְתֶּ֖ם נְאֻם־יְהֹוָֽה׃
Solo reconoce tu culpa: que contra el Eterno, tu Dios, te rebelaste, y repartiste tus caminos a los extraños bajo todo árbol frondoso, y a mi voz no obedecieron —oráculo del Eterno—.
שׁ֣וּבוּ בָנִ֤ים שׁוֹבָבִים֙ נְאֻם־יְהוָ֔ה כִּ֥י אָנֹכִ֖י בָּעַ֣לְתִּי בָכֶ֑ם וְלָקַחְתִּ֨י אֶתְכֶ֜ם אֶחָ֣ד מֵעִ֗יר וּשְׁנַ֨יִם֙ מִמִּשְׁפָּחָ֔ה וְהֵבֵאתִ֥י אֶתְכֶ֖ם צִיּֽוֹן׃
Vuelvan, hijos rebeldes —oráculo del Eterno—, porque yo soy su dueño; y los tomaré, uno de una ciudad y dos de una familia, y los llevaré a Sion.
וְנָתַתִּ֥י לָכֶ֛ם רֹעִ֖ים כְּלִבִּ֑י וְרָע֥וּ אֶתְכֶ֖ם דֵּעָ֥ה וְהַשְׂכֵּֽיל׃
Y les daré pastores según mi corazón, que los pastorearán con conocimiento y entendimiento.
וְהָיָ֡ה כִּ֣י תִרְבּוּ֩ וּפְרִיתֶ֨ם בָּאָ֜רֶץ בַּיָּמִ֤ים הָהֵ֨מָּה֙ נְאֻם־יְהוָ֔ה לֹא־יֹ֣אמְרוּ ע֗וֹד אֲרוֹן֙ בְּרִית־יְהוָ֔ה וְלֹ֥א יַעֲלֶ֖ה עַל־לֵ֑ב וְלֹ֤א יִזְכְּרוּ־בוֹ֙ וְלֹ֣א יִפְקֹ֔דוּ וְלֹ֥א יֵעָשֶׂ֖ה עֽוֹד׃
Y sucederá que, cuando se multipliquen y fructifiquen en la tierra, en aquellos días —oráculo del Eterno—, no dirán más: El arca del pacto del Eterno; ni vendrá a su corazón, ni la recordarán, ni la echarán de menos, ni se volverá a hacer.
בָּעֵ֣ת הַהִ֗יא יִקְרְא֤וּ לִירוּשָׁלִַ֨ם֙ כִּסֵּ֣א יְהוָ֔ה וְנִקְוּ֨וּ אֵלֶ֧יהָ כָֽל־הַגּוֹיִ֛ם לְשֵׁ֥ם יְהוָ֖ה לִירוּשָׁלִָ֑ם וְלֹא־יֵלְכ֣וּ ע֔וֹד אַחֲרֵ֕י שְׁרִר֖וּת לִבָּ֥ם הָרָֽע׃ ס
En aquel tiempo llamarán a Jerusalén «Trono del Eterno», y todas las naciones se congregarán en ella, en el nombre del Eterno, en Jerusalén; y no andarán más tras la dureza de su corazón malo.
בַּיָּמִ֣ים הָהֵ֔מָּה יֵלְכ֥וּ בֵית־יְהוּדָ֖ה עַל־בֵּ֣ית יִשְׂרָאֵ֑ל וְיָבֹ֤אוּ יַחְדָּו֙ מֵאֶ֣רֶץ צָפ֔וֹן עַל־הָאָ֕רֶץ אֲשֶׁ֥ר הִנְחַ֖לְתִּי אֶת־אֲבוֹתֵיכֶֽם׃
En aquellos días irá la casa de Judá con la casa de Israel, y vendrán juntas de la tierra del norte a la tierra que di en heredad a sus padres.
וְאָנֹכִ֣י אָמַ֗רְתִּי אֵ֚יךְ אֲשִׁיתֵ֣ךְ בַּבָּנִ֔ים וְאֶתֶּן־לָךְ֙ אֶ֣רֶץ חֶמְדָּ֔ה נַחֲלַ֥ת צְבִ֖י צִבְא֣וֹת גּוֹיִ֑ם וָאֹמַ֗ר אָבִי֙ תקראו [קרי: תִּקְרְאִי]־לִ֔י וּמֵאַחֲרַ֖י לֹ֥א תשובו [קרי: תָשֽׁוּבִי]׃
Y yo dije: ¡Cómo te pondría entre los hijos y te daría una tierra deseable, heredad hermosa entre las más hermosas de las naciones! Y dije: Me llamarás «Padre mío» y no te apartarás de seguirme.✦
Se traducen los qeré [קרי: תִּקְרְאִי] y [קרי: תָשׁוּבִי], con el sujeto en femenino. «Más hermosa»: literalmente «hermosura de las hermosuras (o ejércitos) de las naciones».
אָכֵ֛ן בָּגְדָ֥ה אִשָּׁ֖ה מֵרֵעָ֑הּ כֵּ֣ן בְּגַדְתֶּ֥ם בִּ֛י בֵּ֥ית יִשְׂרָאֵ֖ל נְאֻם־יְהוָֽה׃
Ciertamente, como una mujer traiciona a su compañero, así me han traicionado ustedes, casa de Israel —oráculo del Eterno—.
ק֚וֹל עַל־שְׁפָיִ֣ים נִשְׁמָ֔ע בְּכִ֥י תַחֲנוּנֵ֖י בְּנֵ֣י יִשְׂרָאֵ֑ל כִּ֤י הֶעֱוּוּ֙ אֶת־דַּרְכָּ֔ם שָׁכְח֖וּ אֶת־יְהֹוָ֥ה אֱלֹהֵיהֶֽם׃
Se oye una voz sobre las colinas desnudas: el llanto y las súplicas de los hijos de Israel, porque torcieron su camino, olvidaron al Eterno, su Dios.
שׁ֚וּבוּ בָּנִ֣ים שׁוֹבָבִ֔ים אֶרְפָּ֖ה מְשׁוּבֹֽתֵיכֶ֑ם הִנְנוּ֙ אָתָ֣נוּ לָ֔ךְ כִּ֥י אַתָּ֖ה יְהֹוָ֥ה אֱלֹהֵֽינוּ׃
Vuelvan, hijos rebeldes, sanaré sus rebeldías. He aquí que venimos a ti, porque tú eres el Eterno, nuestro Dios.
אָכֵ֥ן לַשֶּׁ֛קֶר מִגְּבָע֖וֹת הָמ֣וֹן הָרִ֑ים אָכֵן֙ בַּיהֹוָ֣ה אֱלֹהֵ֔ינוּ תְּשׁוּעַ֖ת יִשְׂרָאֵֽל׃
Ciertamente en vano son las colinas, el tumulto de los montes; ciertamente en el Eterno, nuestro Dios, está la salvación de Israel.
וְהַבֹּ֗שֶׁת אָֽכְלָ֛ה אֶת־יְגִ֥יעַ אֲבוֹתֵ֖ינוּ מִנְּעוּרֵ֑ינוּ אֶת־צֹאנָם֙ וְאֶת־בְּקָרָ֔ם אֶת־בְּנֵיהֶ֖ם וְאֶת־בְּנוֹתֵיהֶֽם׃
Pero la vergüenza devoró el trabajo de nuestros padres desde nuestra juventud: sus ovejas y sus vacas, sus hijos y sus hijas.✦
Heb. bosheth, «vergüenza», designación despectiva de Baal.
נִשְׁכְּבָ֣ה בְּבָשְׁתֵּ֗נוּ וּֽתְכַסֵּנוּ֮ כְּלִמָּתֵנוּ֒ כִּי֩ לַיהוָ֨ה אֱלֹהֵ֜ינוּ חָטָ֗אנוּ אֲנַ֨חְנוּ֙ וַאֲבוֹתֵ֔ינוּ מִנְּעוּרֵ֖ינוּ וְעַד־הַיּ֣וֹם הַזֶּ֑ה וְלֹ֣א שָׁמַ֔עְנוּ בְּק֖וֹל יְהֹוָ֥ה אֱלֹהֵֽינוּ׃ ס
Yaceremos en nuestra vergüenza, y nos cubrirá nuestra deshonra; porque contra el Eterno, nuestro Dios, hemos pecado, nosotros y nuestros padres, desde nuestra juventud hasta este día, y no hemos escuchado la voz del Eterno, nuestro Dios.
Fuente del texto original: Texto hebreo: Westminster Leningrad Codex (dominio público), vía Open Scriptures Hebrew Bible (morphhb).