Salmos 144
תְּהִלִּים קמ״ד
לְדָוִ֨ד ׀ בָּ֘ר֤וּךְ יְהוָ֨ה ׀ צוּרִ֗י הַֽמְלַמֵּ֣ד יָדַ֣י לַקְרָ֑ב אֶ֝צְבְּעוֹתַ֗י לַמִּלְחָמָֽה׃
De David. Bendito sea el Eterno, mi roca, que adiestra mis manos para el combate, mis dedos para la guerra;
חַסְדִּ֥י וּמְצוּדָתִי֮ מִשְׂגַּבִּ֪י וּֽמְפַלְטִ֫י לִ֥י מָ֭גִנִּי וּב֣וֹ חָסִ֑יתִי הָרוֹדֵ֖ד עַמִּ֣י תַחְתָּֽי׃
mi bondad y mi fortaleza, mi baluarte y mi libertador, mi escudo, en quien me he refugiado, el que somete a mi pueblo bajo mí.✦
«Mi bondad» (jasdí): se entiende «el que me muestra bondad».
יְֽהוָ֗ה מָה־אָ֭דָם וַתֵּדָעֵ֑הוּ בֶּן־אֱ֝נ֗וֹשׁ וַֽתְּחַשְּׁבֵֽהוּ׃
Oh Eterno, ¿qué es el hombre para que lo conozcas, el hijo del mortal para que lo tomes en cuenta?
אָ֭דָם לַהֶ֣בֶל דָּמָ֑ה יָ֝מָ֗יו כְּצֵ֣ל עוֹבֵֽר׃
El hombre es semejante a un soplo; sus días, como sombra que pasa.✦
Heb. hével, «soplo, vapor, vanidad».
יְ֭הוָה הַט־שָׁמֶ֣יךָ וְתֵרֵ֑ד גַּ֖ע בֶּהָרִ֣ים וְֽיֶעֱשָֽׁנוּ׃
Oh Eterno, inclina tus cielos y desciende; toca los montes y humeen.
בְּר֣וֹק בָּ֭רָק וּתְפִיצֵ֑ם שְׁלַ֥ח חִ֝צֶּ֗יךָ וּתְהֻמֵּֽם׃
Lanza relámpagos y dispérsalos; envía tus flechas y confúndelos.
שְׁלַ֥ח יָדֶ֗יךָ מִמָּ֫ר֥וֹם פְּצֵ֣נִי וְ֭הַצִּילֵנִי מִמַּ֣יִם רַבִּ֑ים מִ֝יַּ֗ד בְּנֵ֣י נֵכָֽר׃
Extiende tus manos desde lo alto; rescátame y líbrame de las muchas aguas, de la mano de los hijos de extranjeros,
אֲשֶׁ֣ר פִּ֭יהֶם דִּבֶּר־שָׁ֑וְא וִֽ֝ימִינָ֗ם יְמִ֣ין שָֽׁקֶר׃
cuya boca habla falsedad y cuya diestra es diestra de mentira.
אֱֽלֹהִ֗ים שִׁ֣יר חָ֭דָשׁ אָשִׁ֣ירָה לָּ֑ךְ בְּנֵ֥בֶל עָ֝שׂ֗וֹר אֲזַמְּרָה־לָּֽךְ׃
Oh Dios, un cántico nuevo te cantaré; con arpa de diez cuerdas te cantaré salmos,
הַנּוֹתֵ֥ן תְּשׁוּעָ֗ה לַמְּלָ֫כִ֥ים הַ֭פּוֹצֶה אֶת־דָּוִ֥ד עַבְדּ֗וֹ מֵחֶ֥רֶב רָעָֽה׃
a ti, que das la victoria a los reyes, que rescatas a David, tu siervo, de la espada maligna.
פְּצֵ֥נִי וְהַצִּילֵנִי֮ מִיַּ֪ד בְּֽנֵי־נֵ֫כָ֥ר אֲשֶׁ֣ר פִּ֭יהֶם דִּבֶּר־שָׁ֑וְא וִֽ֝ימִינָ֗ם יְמִ֣ין שָֽׁקֶר׃
Rescátame y líbrame de la mano de los hijos de extranjeros, cuya boca habla falsedad y cuya diestra es diestra de mentira.
אֲשֶׁ֤ר בָּנֵ֨ינוּ ׀ כִּנְטִעִים֮ מְגֻדָּלִ֪ים בִּֽנְעוּרֵ֫יהֶ֥ם בְּנוֹתֵ֥ינוּ כְזָוִיֹּ֑ת מְ֝חֻטָּב֗וֹת תַּבְנִ֥ית הֵיכָֽל׃
Que nuestros hijos sean como plantas crecidas en su juventud, nuestras hijas como columnas angulares talladas al estilo de un palacio;
מְזָוֵ֣ינוּ מְלֵאִים֮ מְפִיקִ֥ים מִזַּ֗ן אֶ֫ל־זַ֥ן צֹאונֵ֣נוּ מַ֭אֲלִיפוֹת מְרֻבָּב֗וֹת בְּחוּצוֹתֵֽינוּ׃
que nuestros graneros estén llenos, rebosando de toda clase de provisión; que nuestros rebaños se multipliquen por millares, por decenas de millares en nuestros campos;
אַלּוּפֵ֗ינוּ מְֽסֻבָּ֫לִ֥ים אֵֽין־פֶּ֭רֶץ וְאֵ֣ין יוֹצֵ֑את וְאֵ֥ין צְ֝וָחָ֗ה בִּרְחֹבֹתֵֽינוּ׃
que nuestros bueyes vengan cargados; que no haya brecha ni salida ni grito de angustia en nuestras plazas.✦
Heb. alufeinu, «nuestros bueyes» o «nuestros jefes/millares»; mesubbalim puede significar «cargados» (de carga o de frutos).
אַשְׁרֵ֣י הָ֭עָם שֶׁכָּ֣כָה לּ֑וֹ אַֽשְׁרֵ֥י הָ֝עָ֗ם שֶׁיֲהוָ֥ה אֱלֹהָֽיו׃
Dichoso el pueblo al que le sucede así; dichoso el pueblo cuyo Dios es el Eterno.
Fuente del texto original: Texto hebreo: Westminster Leningrad Codex (dominio público), vía Open Scriptures Hebrew Bible (morphhb).