11. La vejez
Jarāvagga
Ko nu hāso kimānando, niccaṃ pajjalite sati; Andhakārena onaddhā, padīpaṃ na gavesatha.
¿Qué risa, qué júbilo [puede haber] cuando todo está siempre ardiendo? Envueltos por la oscuridad, ¿no buscarán ustedes una lámpara?✦
Pajjalite sati: locativo absoluto («estando [el mundo] en llamas» con los fuegos de la pasión, el odio y la ofuscación).
Passa cittakataṃ bimbaṃ, arukāyaṃ samussitaṃ; Āturaṃ bahusaṅkappaṃ, yassa natthi dhuvaṃ ṭhiti.
Mira esta imagen embellecida, un cuerpo de llagas erguido, enfermo, lleno de muchos pensamientos, para el cual no hay estabilidad duradera.
Parijiṇṇamidaṃ rūpaṃ, roganīḷaṃ pabhaṅguraṃ; Bhijjati pūtisandeho, maraṇantañhi jīvitaṃ.
Completamente gastada está esta forma, nido de enfermedades, quebradiza; se deshace este cúmulo putrescible, pues la vida termina en la muerte.✦
Variantes ortográficas para «nido de enfermedades»: roganīḷaṃ (ms), roganiḍḍhaṃ (bj, pts1ed), roganiddhaṃ (sya).
Yānimāni apatthāni, alābūneva sārade; Kāpotakāni aṭṭhīni, tāni disvāna kā rati.
Estos [huesos] desechados, como calabazas secas en otoño, huesos del color de las palomas: viéndolos, ¿qué deleite [puede haber]?
Aṭṭhīnaṃ nagaraṃ kataṃ, maṃsalohitalepanaṃ; Yattha jarā ca maccu ca, māno makkho ca ohito.
De huesos está hecha la ciudad, revocada de carne y sangre, donde la vejez y la muerte, la presunción y el desprecio están depositados.✦
Makkha: «hipocresía, desprecio o ingratitud que rebaja las virtudes ajenas».
Jīranti ve rājarathā sucittā, Atho sarīrampi jaraṃ upeti; Satañca dhammo na jaraṃ upeti, Santo have sabbhi pavedayanti.
Envejecen ciertamente los carros reales bien adornados, y también el cuerpo llega a la vejez; pero el dhamma de los buenos no llega a la vejez: así los buenos lo dan a conocer a los buenos.
Appassutāyaṃ puriso, balībaddhova jīrati; Maṃsāni tassa vaḍḍhanti, paññā tassa na vaḍḍhati.
Este hombre de poca escucha envejece como un buey de arado: sus carnes crecen, su sabiduría no crece.✦
Appassuta: «que ha escuchado poco», es decir, falto de instrucción en la enseñanza.
Anekajātisaṃsāraṃ, sandhāvissaṃ anibbisaṃ; Gahakāraṃ gavesanto, dukkhā jāti punappunaṃ.
A través del saṃsāra de muchos nacimientos he corrido sin hallar —buscando al constructor de la casa—: sufrimiento es el nacimiento una y otra vez.✦
Los célebres versos 153–154 son recordados por la tradición pali como la exclamación solemne (udāna) pronunciada por el Buda en el instante de su despertar bajo el árbol Bodhi. «El constructor de la casa» (gahakāra / gahakāraka) es el ansia (taṇhā), y «la casa» (geha) es la existencia individual compuesta de los cinco agregados.
Gahakāraka diṭṭhosi, puna gehaṃ na kāhasi; Sabbā te phāsukā bhaggā, gahakūṭaṃ visaṅkhataṃ; Visaṅkhāragataṃ cittaṃ, taṇhānaṃ khayamajjhagā.
¡Constructor de la casa, ya has sido visto! No volverás a construir la casa: todas tus vigas están quebradas, el caballete del techo está destrozado; la mente ha alcanzado lo incondicionado, ha llegado al fin de las avideces.✦
Phāsukā: las «costillas o cabrios» del techo (las pasiones impuras); gahakūṭa: «la cumbrera o remate central» que sostiene las vigas (la ignorancia, avijjā); visaṅkhāra: «lo incondicionado» (el nibbāna).
Acaritvā brahmacariyaṃ, aladdhā yobbane dhanaṃ; Jiṇṇakoñcāva jhāyanti, khīṇamaccheva pallale.
No habiendo vivido la vida santa, no habiendo adquirido riqueza en la juventud, languidecen como garzas viejas en un estanque vacío de peces.✦
Juego con el verbo jhāyanti (de jhā-, «consumirse, languidecer» o «cavilar melancólicamente»).
Acaritvā brahmacariyaṃ, aladdhā yobbane dhanaṃ; Senti cāpātikhīṇāva, purāṇāni anutthunaṃ.
No habiendo vivido la vida santa, no habiendo adquirido riqueza en la juventud, yacen como [flechas] gastadas disparadas del arco, suspirando por las cosas pasadas.✦
Cāpātikhīṇāva: «como [flechas] lanzadas del arco (cāpa) y perdidas sin fuerza».
Fuente del texto original: Mahāsaṅgīti Tipiṭaka Buddhavasse 2500 (Chaṭṭha Saṅgāyana), Khuddakanikāya, Dhammapada, SuttaCentral. CC0 1.0 Universal (Dominio público)