26. El brāhmaṇa
Brāhmaṇavagga
Chinda sotaṃ parakkamma, kāme panuda brāhmaṇa; Saṅkhārānaṃ khayaṃ ñatvā, akataññūsi brāhmaṇa.
Corta la corriente esforzándote, aparta los deseos sensuales, brāhmaṇa; conociendo la destrucción de las formaciones, eres conocedor de lo no hecho, brāhmaṇa.✦
El último y más extenso capítulo del Dhammapada (Brāhmaṇavagga, vv. 383–423, estrechamente emparentado con el Vāseṭṭhasutta de Majjhima Nikāya 98 y Suttanipāta 3.9) redefine radicalmente el término brāhmaṇa: el verdadero brāhmaṇa no lo es por casta o linaje de nacimiento, sino por pureza ética y liberación espiritual (arahant). «Lo no hecho» (akata) es epíteto del nibbāna, no producido por causas condicionadas.
Yadā dvayesu dhammesu, pāragū hoti brāhmaṇo; Athassa sabbe saṃyogā, atthaṃ gacchanti jānato.
Cuando en dos dhammas el brāhmaṇa ha llegado a la otra orilla, entonces todas las ataduras desaparecen para él, que conoce.✦
Los «dos dhammas» (dvayesu dhammesu) son la calma meditativa (samatha) y la visión penetrante (vipassanā).
Yassa pāraṃ apāraṃ vā, pārāpāraṃ na vijjati; Vītaddaraṃ visaṃyuttaṃ, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
Aquel para quien ni esta orilla ni la otra orilla, ni ambas orillas existen, libre de angustia y desatado: a ese llamo yo «brāhmaṇa».✦
En la exégesis canónica, «esta orilla» (apāraṃ) representa las seis bases sensoriales internas; «la otra orilla» (pāraṃ), los seis objetos sensoriales externos; y «ambas» (pārāpāraṃ), el apego subjetivo y objetivo que las encadena (compárese con el primer capítulo del Suttanipāta, Uragasutta).
Jhāyiṃ virajamāsīnaṃ, katakiccamanāsavaṃ; Uttamatthamanuppattaṃ, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
Al que medita, sentado sin mancilla, que ha cumplido su tarea, libre de āsavas, y ha alcanzado el bien supremo: a ese llamo yo «brāhmaṇa».
Divā tapati ādicco, rattimābhāti candimā; Sannaddho khattiyo tapati, jhāyī tapati brāhmaṇo; Atha sabbamahorattiṃ, buddho tapati tejasā.
De día brilla el sol, de noche resplandece la luna; armado brilla el guerrero, meditando brilla el brāhmaṇa; pero durante todo el día y la noche brilla el Despierto con su esplendor.✦
Verso célebre que aparece también en Saṃyutta Nikāya 2.24 y Aṅguttara Nikāya 4.195.
Bāhitapāpoti brāhmaṇo, Samacariyā samaṇoti vuccati; Pabbājayamattano malaṃ, Tasmā «pabbajito»ti vuccati.
Por haber expulsado el mal es «brāhmaṇa»; por su conducta serena se llama «samaṇa»; y porque destierra su propia impureza, por eso es llamado «renunciante».✦
Triple etimología espiritual que ya había aparecido en el verso 265: brāhmaṇa asociado a bāhita-pāpa («que ha expulsado el mal»), samaṇa a sama-cariyā («conducta serena o ecuánime») y pabbajita («renunciante que ha salido del hogar») a pabbājayaṃ attano malaṃ («que destierra su propia impureza»).
Na brāhmaṇassa pahareyya, nāssa muñcetha brāhmaṇo; Dhī brāhmaṇassa hantāraṃ, tato dhī yassa muñcati.
Nadie debería golpear a un brāhmaṇa, ni el brāhmaṇa debería desatar [su ira] contra él; ¡vergüenza para quien golpea a un brāhmaṇa, y más vergüenza aún para quien desata [su ira]!✦
En pali, nāssa muñcetha brāhmaṇo: «que el brāhmaṇa no desate [su cólera o rencor] contra aquel [que lo ha golpeado]».
Na brāhmaṇassetadakiñci seyyo, Yadā nisedho manaso piyehi; Yato yato hiṃsamano nivattati, Tato tato sammatimeva dukkhaṃ.
Para un brāhmaṇa no hay nada mejor que esto: cuando retiene la mente de lo que le es querido [en la ira]; en la medida en que desiste la mente de dañar, en esa misma medida se apacigua el sufrimiento.
Yassa kāyena vācāya, manasā natthi dukkaṭaṃ; Saṃvutaṃ tīhi ṭhānehi, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
Aquel en quien por el cuerpo, la palabra o la mente no hay mala acción, contenido en estos tres ámbitos: a ese llamo yo «brāhmaṇa».
Yamhā dhammaṃ vijāneyya, sammāsambuddhadesitaṃ; Sakkaccaṃ taṃ namasseyya, aggihuttaṃva brāhmaṇo.
A aquel de quien uno comprenda el dhamma expuesto por el Perfectamente Despierto, con reverencia debería honrarlo, como el brāhmaṇa al fuego sacrificial.✦
En pali, aggihutta (sánscrito agnihotra): la oblación cotidiana al fuego sagrado en el ritual védico.
Na jaṭāhi na gottena, na jaccā hoti brāhmaṇo; Yamhi saccañca dhammo ca, so sucī so ca brāhmaṇo.
Ni por las trenzas de asceta, ni por el linaje, ni por la casta de nacimiento se es brāhmaṇa; aquel en quien hay verdad y dhamma, ese es puro y ese es brāhmaṇa.
Kiṃ te jaṭāhi dummedha, kiṃ te ajinasāṭiyā; Abbhantaraṃ te gahanaṃ, bāhiraṃ parimajjasi.
¿De qué te sirven las trenzas, insensato? ¿De qué te sirve el manto de piel de antílope? Tu interior es una espesura enmarañada, y tú solo frotas el exterior.✦
Las trenzas apelmazadas (jaṭā) y el manto de piel de antílope negro (ajinasāṭī) eran las insignias exteriores de los ascetas brahmánicos.
Paṃsukūladharaṃ jantuṃ, kisaṃ dhamanisanthataṃ; Ekaṃ vanasmiṃ jhāyantaṃ, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
A la persona que viste harapos recogidos del polvo, delgada, con las venas marcadas, que medita solitaria en el bosque: a ese llamo yo «brāhmaṇa».✦
En pali, paṃsukūladhara: quien viste la túnica cosida con trapos desechados (paṃsukūla), primera de las prácticas ascéticas (dhutaṅga). Desde el verso 396 hasta el 423, la mayor parte de las estrofas pertenecen también al Vāseṭṭhasutta (Majjhima Nikāya 98 / Suttanipāta 3.9).
Na cāhaṃ brāhmaṇaṃ brūmi, yonijaṃ mattisambhavaṃ; Bhovādi nāma so hoti, sace hoti sakiñcano; Akiñcanaṃ anādānaṃ, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
Yo no llamo «brāhmaṇa» al nacido de un vientre, originado de una madre; ese es solo un decidor de «¡señor!», si todavía posee apegos; al que no posee nada y no se aferra: a ese llamo yo «brāhmaṇa».✦
En pali, bhovādi: «decidor de bho», vocativo cortés y altivo («¡oh señor!», «¡amigo!») característico del habla de la casta brahmánica.
Sabbasaṃyojanaṃ chetvā, yo ve na paritassati; Saṅgātigaṃ visaṃyuttaṃ, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
Al que, habiendo cortado toda atadura, ciertamente no tiembla de angustia, que ha superado los apegos y está desatado: a ese llamo yo «brāhmaṇa».
Chetvā naddhiṃ varattañca, sandānaṃ sahanukkamaṃ; Ukkhittapalighaṃ buddhaṃ, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
Al que ha cortado la correa y la rienda, la cuerda con todas sus ataduras, que ha levantado el cerrojo y está despierto: a ese llamo yo «brāhmaṇa».✦
En la exégesis tradicional, la «correa» (naddhi) simboliza el rencor (kodha), la «rienda» (varattā) la avidez (taṇhā), la «cuerda» (sandāna) las opiniones erróneas (diṭṭhi) con sus tendencias latentes (sahanukkama), y el «cerrojo levantado» (ukkhittapaligha) la abolición de la ignorancia (avijjā).
Akkosaṃ vadhabandhañca, aduṭṭho yo titikkhati; Khantībalaṃ balānīkaṃ, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
Al que sin rencor soporta el insulto, el golpe y el cautiverio, cuya fuerza es la paciencia y cuyo ejército es esa fuerza: a ese llamo yo «brāhmaṇa».
Akkodhanaṃ vatavantaṃ, sīlavantaṃ anussadaṃ; Dantaṃ antimasārīraṃ, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
Al libre de ira, observante de sus votos, virtuoso, libre de engreimiento, domado, que lleva su último cuerpo: a ese llamo yo «brāhmaṇa».
Vāri pokkharapatteva, āraggeriva sāsapo; Yo na limpati kāmesu, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
Como el agua en una hoja de loto, como un grano de mostaza en la punta de una lezna: al que no se adhiere a los placeres sensuales, a ese llamo yo «brāhmaṇa».
Yo dukkhassa pajānāti, idheva khayamattano; Pannabhāraṃ visaṃyuttaṃ, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
Al que comprende por sí mismo aquí mismo el fin de su sufrimiento, que ha depuesto la carga y está desatado: a ese llamo yo «brāhmaṇa».
Gambhīrapaññaṃ medhāviṃ, maggāmaggassa kovidaṃ; Uttamatthamanuppattaṃ, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
Al inteligente de profunda sabiduría, experto en lo que es el camino y lo que no es el camino, que ha alcanzado el bien supremo: a ese llamo yo «brāhmaṇa».
Asaṃsaṭṭhaṃ gahaṭṭhehi, anāgārehi cūbhayaṃ; Anokasārimappicchaṃ, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
Al que no se mezcla ni con los dueños de casa ni con los sin hogar —con ninguno de los dos—, que peregrina sin morada y con pocos deseos: a ese llamo yo «brāhmaṇa».
Nidhāya daṇḍaṃ bhūtesu, tasesu thāvaresu ca; Yo na hanti na ghāteti, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
Al que, habiendo depuesto la vara ante todos los seres, tanto los que tiemblan como los firmes, ni mata ni hace matar: a ese llamo yo «brāhmaṇa».✦
En pali, tasesu thāvaresu ca: «ante los que tiemblan [los seres aún sujetos al temor y la avidez] y los firmes [los liberados, o bien los seres móviles e inmóviles]».
Aviruddhaṃ viruddhesu, attadaṇḍesu nibbutaṃ; Sādānesu anādānaṃ, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
Al no hostil entre los hostiles, apaciguado entre quienes empuñan la vara, sin apego entre quienes se apegan: a ese llamo yo «brāhmaṇa».
Yassa rāgo ca doso ca, māno makkho ca pātito; Sāsaporiva āraggā, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
A aquel de quien la pasión y la aversión, la presunción y el desprecio han caído como un grano de mostaza de la punta de una lezna: a ese llamo yo «brāhmaṇa».
Akakkasaṃ viññāpaniṃ, giraṃ saccamudīraye; Yāya nābhisaje kañci, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
Al que pronuncia una palabra verdadera, instructiva y no áspera, con la cual no ofende a nadie: a ese llamo yo «brāhmaṇa».
Yodha dīghaṃ va rassaṃ vā, aṇuṃ thūlaṃ subhāsubhaṃ; Loke adinnaṃ nādiyati, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
A aquel que aquí no toma lo que no le ha sido dado en el mundo, sea largo o corto, pequeño o grande, hermoso o feo: a ese llamo yo «brāhmaṇa».
Āsā yassa na vijjanti, asmiṃ loke paramhi ca; Nirāsāsaṃ visaṃyuttaṃ, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
A aquel en quien no se hallan anhelos en este mundo ni en el otro, libre de expectativas y desatado: a ese llamo yo «brāhmaṇa».
Yassālayā na vijjanti, aññāya akathaṅkathī; Amatogadhamanuppattaṃ, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
A aquel en quien no se hallan apegos, libre de duda por haber comprendido, que ha alcanzado la inmersión en lo inmortal: a ese llamo yo «brāhmaṇa».
Yodha puññañca pāpañca, ubho saṅgamupaccagā; Asokaṃ virajaṃ suddhaṃ, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
A aquel que aquí ha superado el apego a ambos, tanto al mérito como al mal, libre de pesar, sin mancilla y puro: a ese llamo yo «brāhmaṇa».✦
Como en el verso 39, el liberado (arahant) trasciende el apego kármico tanto al mérito (puñña) que conduce a renacimientos favorables como al demérito (pāpa).
Candaṃva vimalaṃ suddhaṃ, vippasannamanāvilaṃ; Nandībhavaparikkhīṇaṃ, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
Al que, como la luna, es inmaculado y puro, sereno y sin turbiedad, y en quien se ha extinguido el deleite en la existencia: a ese llamo yo «brāhmaṇa».
Yomaṃ palipathaṃ duggaṃ, saṃsāraṃ mohamaccagā; Tiṇṇo pāraṅgato jhāyī, anejo akathaṅkathī; Anupādāya nibbuto, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
A aquel que ha superado este cenagal difícil de cruzar, el saṃsāra y el extravío, que ha cruzado y llegado a la otra orilla, meditativo, inmóvil ante el deseo y libre de duda, apagado por no aferrarse: a ese llamo yo «brāhmaṇa».✦
En pali, anupādāya nibbuto: que ha alcanzado el nibbāna (la extinción del fuego pasional) sin aferramiento (anupādāya).
Yodha kāme pahantvāna, anāgāro paribbaje; Kāmabhavaparikkhīṇaṃ, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
A aquel que, abandonando aquí los deseos sensuales, peregrina sin hogar, y en quien se han extinguido el deseo sensual y la existencia: a ese llamo yo «brāhmaṇa».
Yodha taṇhaṃ pahantvāna, anāgāro paribbaje; Taṇhābhavaparikkhīṇaṃ, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
A aquel que, abandonando aquí la avidez, peregrina sin hogar, y en quien se han extinguido la avidez y la existencia: a ese llamo yo «brāhmaṇa».✦
En la edición birmana Chaṭṭha Saṅgāyana / Mahāsaṅgīti, este verso se imprime dos veces consecutivas porque la tradición comentarial lo asocia a dos relatos distintos (Jaṭilattheravatthu y Jotikattheravatthu), advirtiendo en nota (idaṃ gāthādvayaṃ videsapotthakesu sakideva dassitaṃ) que en las ediciones ceilanesa, tailandesa y PTS figura una sola vez como el verso 416.
Hitvā mānusakaṃ yogaṃ, dibbaṃ yogaṃ upaccagā; Sabbayogavisaṃyuttaṃ, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
Al que, dejando atrás el yugo humano, ha superado el yugo divino, desatado de todos los yugos: a ese llamo yo «brāhmaṇa».
Hitvā ratiñca aratiñca, sītibhūtaṃ nirūpadhiṃ; Sabbalokābhibhuṃ vīraṃ, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
Al que, dejando atrás el deleite y el descontento, se ha enfriado y carece de sustrato de apego, héroe que ha vencido a todos los mundos: a ese llamo yo «brāhmaṇa».✦
En pali, sītibhūtaṃ nirūpadhiṃ: «que se ha enfriado» (extinguido el ardor de las pasiones) y carece de upadhi (sustrato o adquisición mundana de apego).
Cutiṃ yo vedi sattānaṃ, upapattiñca sabbaso; Asattaṃ sugataṃ buddhaṃ, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
Al que conoce el fallecer de los seres y su renacer de todos modos, no apegado, bien encaminado y despierto: a ese llamo yo «brāhmaṇa».✦
En pali, sugata: «el Bien Encaminado» o «el Bien Ido», epíteto clásico del Buda.
Yassa gatiṃ na jānanti, devā gandhabbamānusā; Khīṇāsavaṃ arahantaṃ, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
A aquel cuyo destino no conocen los devas, los gandhabbas ni los humanos, arahant que ha extinguido los āsavas: a ese llamo yo «brāhmaṇa».✦
Los gandhabbas (sánscrito gandharvas) son seres celestiales asociados a la música y a los cielos inferiores.
Yassa pure ca pacchā ca, majjhe ca natthi kiñcanaṃ; Akiñcanaṃ anādānaṃ, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
A aquel para quien ni antes, ni después, ni en el medio hay posesión alguna, que no posee nada y no se aferra: a ese llamo yo «brāhmaṇa».✦
«Antes, después y en el medio» (pure, pacchā, majjhe) se refiere a los agregados del pasado, del futuro y del presente.
Usabhaṃ pavaraṃ vīraṃ, mahesiṃ vijitāvinaṃ; Anejaṃ nhātakaṃ buddhaṃ, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
Al toro noble, al excelente, al héroe, al gran sabio, al vencedor, inmóvil ante el deseo, purificado y despierto: a ese llamo yo «brāhmaṇa».✦
En pali, nhātaka (sánscrito snātaka): literalmente «el que se ha bañado», término que en el brahmanismo designaba al estudiante que concluía su aprendizaje védico con un baño ritual, y que el Buda resignifica como aquel que ha lavado toda impureza mental.
Pubbenivāsaṃ yo vedi, saggāpāyañca passati; Atho jātikkhayaṃ patto, abhiññāvosito muni; Sabbavositavosānaṃ, tamahaṃ brūmi brāhmaṇaṃ.
Al que conoce sus moradas anteriores y ve el cielo y los estados de perdición, que además ha alcanzado la destrucción del nacimiento, muni consumado en el conocimiento superior, que ha culminado toda culminación: a ese llamo yo «brāhmaṇa».✦
El verso final del Dhammapada reúne los tres conocimientos superiores (tisso vijjā) del arahant: el recuerdo de las vidas pasadas (pubbenivāsānussati), la visión del morir y renacer de los seres según sus actos (cutūpapātañāṇa: «ve el cielo y los estados de perdición») y la extinción de los influjos impuros con el fin del nacimiento (jātikkhaya). En la edición Mahāsaṅgīti, tras este verso 423 sigue una recapitulación mnemotécnica (uddāna) postcanónica que enumera los 26 capítulos (Yamaka, Appamāda, Citta, Puppha, Bāla, Paṇḍita, Arahanta, Sahassa, Pāpa, Daṇḍa, Jarā, Atta, Loka, Buddha, Sukha, Piya, Kodha, Mala, Dhammaṭṭha, Magga, Pakiṇṇaka, Niraya, Nāga, Taṇhā, Bhikkhu y Brāhmaṇa) y confirma el cómputo total de 423 estrofas (Gāthāsatāni cattāri, tevīsa ca punāpare = «cuatrocientas y veintitrés estrofas»).
Fuente del texto original: Mahāsaṅgīti Tipiṭaka Buddhavasse 2500 (Chaṭṭha Saṅgāyana), Khuddakanikāya, Dhammapada, SuttaCentral. CC0 1.0 Universal (Dominio público)