Libro III, 51 · Que hay que aplicarse a las obras humildes cuando no se alcanza a las más altas
Quod humilibus insistendum est operibus, cum deficitur a summis
Fili mi, non semper vales in ferventiori desiderio virtutum stare nec in altiori gradu contemplationis, sed necesse habes interdum ob originalem corruptelam ad inferiora descendere, et onus corruptibilis vitæ etiam invite et cum tædio portare. Quamdiu mortale corpus geris, tædium senties et gravamen cordis. Oportet ergo sæpe in carne de carnis onere gemere, eo quod non vales spiritualibus studiis, et divinæ contemplationi indesinenter inhærere.
Hijo mío, no siempre puedes permanecer en el deseo más ferviente de las virtudes ni en el grado más alto de contemplación; sino que es necesario que a veces, por la corrupción original, desciendas a cosas inferiores y lleves la carga de esta vida corruptible aun contra tu voluntad y con tedio. Mientras lleves un cuerpo mortal, sentirás tedio y pesadumbre de corazón. Conviene, pues, que a menudo gimas en la carne por la carga de la carne, porque no puedes aplicarte sin cesar a los ejercicios espirituales y a la contemplación divina.
Tunc expedit tibi ad humilia et exteriora opera confugere, et in bonis te actibus recreare, adventum meum et supernam visitationem firma confidentia exspectare, exilium tuum et ariditatem mentis patienter sufferre, donec iterum a me visiteris, et ab omnibus anxietatibus libereris. Nam faciam te laborum oblivisci, et interna quiete perfrui. Expandam coram te prata scripturarum, ut dilatato corde currere incipias viam mandatorum meorum, et dices: Non sunt condignæ passiones hujus temporis ad futuram gloriam quæ revelabitur in nobis.
Entonces te conviene refugiarte en las obras humildes y exteriores, y recrearte en las buenas acciones; esperar con firme confianza mi venida y la visita de lo alto; sufrir con paciencia tu destierro y la sequedad de tu alma, hasta que seas de nuevo visitado por mí y librado de todas las angustias. Porque haré que te olvides de los trabajos y goces de la quietud interior. Extenderé delante de ti los prados de las Escrituras, para que, ensanchado el corazón, comiences a correr por el camino de mis mandamientos, y dirás: «Los padecimientos de este tiempo no son dignos de [compararse con] la gloria futura que se ha de revelar en nosotros».✦
Sal 119,32; Rm 8,18.
Fuente del texto original: Texto latino: The Latin Library (thelatinlibrary.com), marcado como dominio público; se han corregido sus erratas evidentes, y donde a esta edición le faltan palabras se traduce lo que dice.